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Reserva
de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán
La Reserva
de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán es una muestra excepcional
de los ecosistemas semiáridos del trópico mexicano, con
una muy importante diversidad biológica, geológica y cultural.
Esta diversidad es el resultado de procesos ecológicos y evolutivos
únicos, en los que ha influido la presencia sus pobladores humanos
desde hace cientos de años.
Uno de los rasgos más distintivos de la región de Tehuacán-Cuicatlán
es su alta biodiversidad. En la región existe un alto número
de especies que singularizan su flora y su fauna, así como una
variedad de fósiles vivientes, plantas y animales, que son testimonio
de las diferentes etapas geológicas del desarrollo, no sólo
del valle, sino de otras tierras que lo han rodeado y enriquecido en
las distintas épocas de su historia.
La Reserva de la Biosfera Tehuacán Cuicatlán no sólo
es importante desde el punto de vista biológico, sino también
cultural. El desarrollo de la civilización en el Valle de Tehuacán-Cuicatlán
se ha venido dando desde hace siglos y en su territorio actualmente
co-habitan ocho pueblos indígenas.

La región de Tehuacán-Cuicatlán constituye una
muestra excepcional de los ecosistemas semiáridos del trópico
mexicano y es considerada como uno de los principales centros de diversidad
biológica en México por la Unión Internacional
para la Conservación de la Naturaleza (UICN), ya que su gran
variedad de formas de vida, así como su alto índice de
endemismo, hacen de este valle un núcleo de gran relevancia dentro
de los proyectos de conservación en nuestro país.
El Valle
de Tehuacán-Cuicatlán ha estado poblado desde tiempos
ancestrales. Investigaciones antropológicas han encontrado vestigios
humanos de 7.000 a.C (MacNeish 1972). Estos hallazgos han contribuido
enormemente a entender los procesos del origen y expansión del
cultivo de plantas y la domesticación del maíz (Zea mays),
el mismo que llevó al sedentarismo, desarrollo de la cultura
y establecimiento de las civilizaciones. Los proyectos de arqueología
botánica han logrado reconstruir 11.500 años de la cronología
prehistórica de sus habitantes, así como el reconocimiento
de patrones de subsistencia y el desarrollo de la agricultura (Byers
1967, MacNeish et al. 1972). Las etnias representadas actualmente en
el valle son los mazatecos, chinantecos, nahuas, chocholtecos, popolocas,
cuicatlecos e ixtecos.
El valle
de Tehuacán ha sido irrigado por cerca de 2.000 años.
Las comunidades locales han transformado grandes áreas por medio
de sistemas de irrigación de cultivos extensivos. Las tecnologías
de captura de agua incluyen no solo el uso de aguas superficiales en
una larga red de canales, sino también el uso de túneles
o galerías para obtener el recurso de los mantos acuíferos
(Enge y Whiteford 1989).
La agricultura
en el valle de Tehuacán es de dos tipos: una se realiza en las
zonas altas de encino-pino que rodean las montañas sobre los
1.800 m y la otra se realiza como agricultura intensiva del valle en
las áreas aluviales de los cañones y ríos. Los
cultivos que se cosechan son el de maíz, haba, calabaza, tomate,
chícharo, pimienta, caña de azúcar, alfalfa, piña,
limón, melón, ajo y sorgo.
La población
total de los municipios que se encuentran dentro de la reserva es de
230.000 habitantes, según estimación de la dirección
de la reserva. En Puebla la reserva abarca 20 municipios de la zona
sureste conteniendo el 85% de la población total, y en Oaxaca
se encuentran 31 municipios del noreste del estado que contienen el
restante 15%. Los habitantes de la región tienden a asociarse
en comunidades locales donde se hablan dialectos y/o español.
El turismo,
desde mucho tiempo atrás, ha llegado a la zona atraído
por los bellos paisajes y gran riqueza biológica. Sus visitantes
son nacionales y extranjeros que llegan a ciudades como Oaxaca y el
Distrito Federal. Actualmente, instituciones no gubernamentales trabajan
en el ordenamiento territorial de la región, con lo que se pretende
identificar los sitios de interés turístico y de menor
impacto a la naturaleza.
El programa
turístico que desarrolla la dirección de la reserva y
las ONG's (como Geoconservación A.C.) incluye una relación
estrecha de trabajo con las comunidades para la promoción, administración,
manejo, difusión y asesoría en la realización de
proyectos. El caso del Jardín Botánico Helia Bravo Hollis
y la zona de fósiles de la comunidad de San Juan Raya localizados
en el municipio de Zapotitlán de las Salinas, Puebla, ya son
administrados por las comunidades locales, quienes además gestionan
apoyos para la promoción y mejora de las instalaciones turísticas
con que cuentan. Otro esfuerzo importante por parte del Grupo Mesófilo
y Geoconservación en cuanto a capacitación, apoyo a proyectos
de ordenamiento territorial y promoción turística por
la reserva, se consolida en las comunidades de Santa María Ixcatlán,
San Juan Bautista Cuicatlán y Santa María Tecomavaca en
el estado de Oaxaca. Actualmente las comunidades son quienes manejan
el turismo en sus comunidades, pero también la Secretaría
de Turismo busca apoyarlos con promoción y difusión de
los sitios de interés.
Desde antes
que se creára la reserva de Tehuacán-Cuicatlán,
el turismo por si mismo ha sido una amenaza para la reserva, ya que
la zona al no contar con vigilancia y señalamientos donde se
indiquen las restricciones dentro del área protegida, ha sido
sujeta al saqueo en bajas escalas, principalmente de cactáceas
Algunos
de los primeros trabajos botánicos de investigación en
la zona de Tehuacán fueron de los años 30's por la doctora
Helia Bravo Hollis (Bravo-Hollis 1978) de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM). A la fecha, un gran número de investigaciones
de diferentes disciplinas como la Botánica, Zoología,
Hidrología, Geología y Antropología (entre otras),
se han realizado por instituciones como la UNAM, Universidad Autónoma
Metropolitana (UAM), Instituto Nacional de Antropología e Historia
(INAH), Instituto Nacional Indigenista (INI), universidades extranjeras
y organizaciones no gubernamentales (Ezcurra y Medina 1997, Rojas y
Valiente 1996, Salas et al. 1995, Valiente et al. 1997, Villaseñor
et al. 1990, Zavala 1982).
Recientemente,
organizaciones como la Sociedad para el Estudio de los Recursos Bióticos
de Oaxaca A. C. y el Instituto Estatal de Ecología de Oaxaca
(IEEO), han trabajado aspectos de la información básica
de la vegetación y uso del suelo de las áreas naturales
del estado. Así mismo, existen otras entidades como el Grupo
Mesófilo que participa con estudios de ordenamiento ecológico
para encontrar alternativas de desarrollo a las comunidades de la región;
la organización Geoconservación, que se enfoca al trabajo
comunitario que se desarrolla a través de actividades como el
ecoturismo y ordenamiento territorial; y la organización Alternativas
para el Desarrollo que trabaja en el manejo de cuencas hidrológicas,
con una metodología muy interesante en la conservación
de recursos como son los sistemas agrícolas rotativos en terrazas
para detener la erosión.
Los proyectos
de conservación que realiza la dirección de la reserva,
incluyen la construcción de dos casetas de vigilancia en la región
de Oaxaca, donde se ha detectado un mayor número de registros
de cacería ilegal. En Zapotitlán, Puebla, también
se gestionan apoyos para construcción de cabañas que serían
utilizadas por los turistas e investigadores que trabajan en la región
poblana.
La UNAM
y otras instituciones de investigación también continúan
desarrollando estudios básicos en las diferentes ramas de la
Biología y Ecología. Actualmente el mayor esfuerzo de
todas las organizaciones e instituciones que participan en el Comité
Técnico Científico (CTC) que apoya a la reserva, tienen
como objetivo trabajar coordinadamente para sacar adelante el Programa
de Manejo de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán
fuente: .fundacioncuicatlan.org

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